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A. Lange & Söhne

05 de julio de 2010

A. Lange & Söhne

Hace 165 años, Ferdinand A. Lange, a la edad de 30 años, creó su primer taller de relojería. Con 15 aprendices, fundó al mismo tiempo una compañía y un proyecto educativo. Además, eligió una región con unas pobres infraestructuras: los remotos y devastados Montes Metalíferos. Sin embargo, el 7 de Diciembre de 1845 marca un momento crucial porque en este día Lange sienta las bases para la fundación de la industria alemana dedicada a la relojería de precisión ¿Qué lo llevó a tomar este atrevido paso? ¿Qué ideales le guiaron? Una mirada a este periodo nos da las respuestas.

La época en la que Ferdinand A. Lange nació, el 18 de febrero de 1815, es conocida como la época Romántica. Los compositores Richard Wagner, Robert Schumann, y Frederic Chopin fueron contemporáneos, así como el poeta Heinrich Heine y el pintor Caspar David Friedrich. Cuando este ultimo murió en Dresde en 1840, Ferdinand A. Lange estaba en el ultimo año de sus viajes, que le llevaron a los centros de la Alta Relojería de aquel tiempo – Londres, París, y Suiza – y a conocer a algunos de los mejores fabricantes de cronómetros de entonces.

De regreso en Dresde y lleno de nuevas ideas, Lange comenzó a trabajar con su mentor y jefe, Gutkaes. El sería su socio y principal motor para fundar “Gutkaes & Lange”, además se casó con su hija Antonia. Después de cuatro años, el permaneció en la ciudad de Dresde. Su vida podría haber continuado de la misma manera: una privilegiada posición en la capital de Sajonia, con la perspectiva de seguir los pasos de su suegro como Relojero de la Corte Real Sajona. Pero Ferdinand A. Lange vio algo que otros no vieron. El perseguía una idea inspirada en sus viajes y tenía un plan que llevar a cabo: en 1843, propuso al Gobierno del Estado de Sajonia fundar “una institución para formar a la gente joven de los Montes Metalíferos para realizar relojes en su propia región con el fin de asegurarse un futuro”. Pero tuvo que esperar otros dos tediosos años hasta que finalmente le concedieron un préstamo reembolsable de 7,820 táleros (antigua moneda alemana de plata) para poner en marcha el proyecto.

En el curso del proceso de industrialización, Dresde estaba inmersa en un Nuevo periodo de prosperidad. El rico legado del Elector Federico Augusto I, conocido como “Augusto el Fuerte” dominó la imagen de la ciudad. En el siglo XVIII, fue un apasionado mecenas de las ciencias, la artesanía, las artes y la arquitectura. Bajo su mandato, Dresde se convirtió en uno de los centros de la cultura en Europa. Gracias a él la ciudad debe su reputación como “la Florencia del Elba” y fue él quién legó a Dresde su legendaria gloria sajona. En los Montes Metalíferos, sin embargo, unas pocas millas al sur de la pomposa capital, el romanticismo y la Gloria no eran muy evidentes, aunque el rey Juan de Sajonia hablara de ella como el valle más hermoso de Sajonia. A mediados del siglo XIX, la pequeña ciudad de Glashütte estaba en depresión económica, y su población de cerca de 1000 habitantes estaba muerta de hambre. Como resultado del agotamiento de las minas de plata, fuente de riqueza de la zona, la región de Glashütte estaba en peligro de empobrecimiento total.

En otros lugares, el año de 1845 tenía un comienzo más prometedor: nace el 7 de enero Luis III, el ultimo rey de Baviera, que abdicó en 1918, poniendo fin a más de 700 años continuados de la dinastía Wittelsbach. El 10 de marzo, nació el Zar Alejandro III y el 27 del mismo mes, Wilhelm Conrad Röntgen, quién recibiría el primer Premio Nobel de Física. Unos días después, sucedió el “Diluvio Sajón”, una inundación que sucedía una vez cada siglo y que alcanzó la ciudad capital de Dresde. “El Zwinger está bajo el agua y el Fischergasse, detrás de la terraza Brühl’s, parece un canal veneciano” contaba el actor de la Corte, Eduard Devrient.

1845 fue el año en que Florida se convirtió en el 27 estado federal de USA, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron su primer libro juntos y el científico Alexander von Humboldt sacó a la luz el primer volumen de su “Cosmos: un Esbozo de la Descripción Física del Universo”. Fue el mismo año en que se sucedieron dos estrenos musicales en Sajonia: el 19 de octubre, Richard Wagner, Director de la Corte Real Sajona en la Ópera Semper desde 1843, dio la primera representación de su ópera Tannhäuser. El 4 de diciembre, la premiere del famoso concierto de piano en A menor de Robert Schumann, quien en este tiempo era director coral en Dresde, fue recibida con tanto entusiasmo en Leipzig – con su mujer Clara como solista.

Ferdinand A. Lange tenía otras preocupaciones. Fue un frío día cuando finalmente fundó su taller de producción de relojes de bolsillo en Glashütte el 7 de Diciembre. No es por nada por lo que los Montes Metalíferos son conocidos como “la Siberia Sajona”.

Era necesario medio día desde Dresde en coche de caballos para llegar a la zona. El valle se abrió sólo cuando se construyó la carretera cuyas obras comenzaron en 1846. Era una región con mínimas infraestructuras y Lange quiso ayudar a aliviar la pobreza de su alrededor. Comenzó con 15 jóvenes, que primero tuvieron que aprender el oficio de relojero. El les proveyó de una existencia segura y un futuro próspero para la región.

El resto es historia. La historia de la relojería de precisión en Alemania. De una región empobrecida después de la disminución de la minería de plata, alejada de las grandes arterias de tráfico e incluso apenas conocida en Sajonia, se presenta en medio del siglo XIX como uno de los centros relojeros más importantes del mundo, junto con las establecidas manufacturas suizas. En 1850, Julius Assmann firmó para trabajar en Lange. Seguido por Ernst Kasiske, el creador de cronómetros danés, Jens Lauritz Jensen y Hugo Müller. Todos ellos se convirtieron en independientes más tarde, animados por Lange. Justo algunas décadas después, un gran número de manufacturas se establecieron en este lugar. Ludwig Strasser y Gustav Rohde establecieron un gran taller de relojes. Una industria local de proveedores creció a su alrededor, hecho que permitió a los relojeros de Glashütte ser independientes de Suiza.

El periodo en el que los proyectos de Lange dieron su fruto – durante la segunda generación bajo el talento de sus hijos Richard y Emil – puede ser descrito como el de apogeo de los Montes Metalíferos, un periodo económico próspero que siguió a la proclamación del Imperio Alemán en 1871. A. Lange & Söhne gana fama internacional.

Más allá de los hechos históricos, Lange resulta ser todo un reformista: introduce el sistema métrico en la relojería, con el fin de poder diseñar partes de los movimientos de manera más fácil, y ha creado un torno con un sistema de volante operado con los pies con el fin de fabricar piezas con mayor precisión. La platina tres cuartos, introducida por él en 1864, hace que los calibres sean más sólidos y menos vulnerables. Más de 30 patentes de relojes fueron depositadas por Ferdinand A. Lange y sus descendientes. Como alcalde de Glashütte, siendo la persona que más tiempo ostentó el cargo y como miembro de Parlamento de Sajonia, asumió su responsabilidad con la comunidad con la que se sentía muy próximo.

Cuando Ferdinand A. Lange murió en 1875, dejó una compañía próspera tras de sí que continuó 73 años más hasta que fue expropiada por el régimen comunista que gobernó la parte oeste en que quedó dividida Alemania en 1948, exactamente 103 años después de su fundación.

145 años después, la reunificación de Alemania proporciona un Nuevo contexto político para un nuevo comienzo. Pero el valor sigue siendo esencial. Walter Lange y su socio Günter Blümlein lo tuvieron. Y la fe en que tendrían éxito en ganarse la confianza de los relojeros de Glashütte y de los clientes en todo el mundo y el entusiasmo por la perfección junto a la pasión que siempre ha estado unida al nombre de A. Lange & Söhne. Con el espíritu de pionero y el entusiasmo por la innovación que hizo famosa esta marca en todo el mundo. Cuatro años después, en el Palacio real de Dresde, presentaron la primera colección de relojes Lange de la era moderna: el LANGE 1, el SAXONIA, el ARKADE, y el legendario TOURBILLON “Pour le Mérite”. Fueron las piedras angulares para la colección actual que se compone de 35 calibres realizados internamente.

Llegamos al año 2010. La leyenda de la excelencia relojera, la innovación técnica y la claridad en el diseño siguen vivas. La historia continua: 165 años después de la valerosa hazaña de Ferdinand A. Lange, A. Lange & Söhne clama por crear el reloj mecánico perfecto para el futuro. Con los visionarios ideales del pasado.

Datos y Cifras

  • Firma: Lange Uhren GMBH
  • Sede: Glashütte en Sajonia
  • Asociado: Richemont SA, Ginebra (Suiza)
  • Fundador de la empresa: Walter Lange
  • Fecha de fundación: 7 de diciembre 1990
  • Salida al mercado: 24 de octubre 1994
  • Gama de productos: Exclusivos relojes de pulsera mecánicos con calibres de la propia manufactura y útiles innovaciones técnicas; exclusivamente cajas de metales preciosos; categoría de precios a partir de € 14.000
  • Producción: Fabricación de cuatro mil relojes al año con una gran proporción de trabajo manual; arte relojero tradicional perfectamente armonizado con las más modernas tecnologías
  • Lema de la marca: Tradicionalmente en vanguardia.
  • Empleados: 450, de los cuales casi la mitad relojeros
  • Formación: Desde 1997 en la propia escuela de relojería; duración: 3 años; 37 aprendices, de los cuales 35 relojeros
  • Distribución: Comercialización selectiva a través de 154 distribuidores con 234 puntos de venta en todo el mundo. Boutiques propias de Lange en Dresde, en Shangai y en Tokio
  • Galardones: 109, de los cuales 77 primeros premios

Más información: A. Lange & Söhne




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